miércoles, 27 de junio de 2012

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Habitábamos en un mundo compartido. Jugábamos a ser una, intentando engañar al resto.
Pero los fines de semana nos delataban. Igual era el alcohol, las ganas de particularidad que llevabamos días arrastrando o simplemente que estabamos cansadas de fingir.
Jugábamos a ser una, pero en realidad éramos más, muchos más.

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