miércoles, 28 de junio de 2017

Ahora

A veces me masturbo pensando en ti.
Es algo que no le he dicho ni a mi psicóloga,
bendita ella y su paciencia.

La primera vez que lo digo en voz alta,
no quiero admitirme que sigues en mi.

Me pierdo en el metro
por no poder perderme entre
tus lunares y tus piernas,
y un escalofrío recorre de nuevo mi cuerpo.
Pero no de los que hielan el alma,
sino de los que aceleran el pulso.

Te recuerdo en el único momento
en el que has sido mía,
tumbada desnuda en tu cama
susurrando mi nombre.
Y las habitaciones de un motel de carretera
parecen ahora el mejor lugar para perderse,
si es contigo.

El único reproche que tengo es
que no dejabas dormir a los vecinos
y que te fuiste demasiado pronto.

Ahora solo nos queda pizza fría para desayunar
y un montón de besos que no pude darte.

jueves, 15 de junio de 2017

Su(r)eña

He vuelto a donde nos conocimos,
pero no eras tú quien me acompañaba.

Estaba cerrado,
creo que era para no crear nuevos recuerdos
encima de los tuyos.
Para que nadie borre nuestro primer beso,
las ganas de saltar al vacío.

He mirado por la ventana y sigue intacto,
la mesa llena de pegatinas y nervios,
las sillas cada vez más cerca
y un montón de cervezas vacías
acumuladas en la mesa.

Me ha parecido ver tu reflejo
y a mí recorriendo kilómetros para besar tus labios.
Y por un momento me ha abandonado este terrible calor de Madrid
y un escalofrío ha recorrido mi cuerpo,
recordándome a que sabe noviembre.

He seguido paseando por las calles que fueron protagonistas
de nuestros primeros encuentros,
de cómo nos llovía entre las manos y las piernas.

He sonreído recordándote feliz y mía.

He intentado borrarte con cervezas,
39
los escalones que separan tu casa de la mía.
Y te he despedido otra vez
en ese metro donde supe el primer día
que alguna vez te irías para siempre.