Nunca fui de textos remomerándolo todo.
O igual lo fui en su momento
y ya cumplí el cupo que te dan cuando naces.
No quiero recordar este año.
Me niego a nombrar las cosas buenas que pasaron
y las malas que me persiguieron.
Me niego a que aparezca tu nombre
en todos los buenos recuerdos que tengo.
Que el año lo empecé contigo
y quiero terminarlo desnudándote.
Pero ya me pusieron, hace tiempo,
los pies en la tierra y me explicaron
que ni de ojalas, ni de imposibles puede vivir uno.
Que este año me ha enseñado a quererte
y pensé que a quererme,
pero me llevo, como siempre, esa asignatura pendiente.
Este año me ha llevado por experiencias increíbles,
a lugares y momentos inimaginables.
Tengo tantas historias que contarte...
He conocido a gente maravillosa,
personas que llevaré conmigo toda la vida
y otras, que por desgracia, que se quedaron por el camino.
He aprendido a ser fuerte.
A comerme mis palabras y gritar mis ganas de vida.
Pero también he aprendido a disfrutar de los momentos que no vuelven,
a aprender que el tiempo es lo más preciado que tenemos
y que de recuerdos no se vive.
Ha sido un año de imaginarios.
Año de soñar con miles de planes, lugares, personas y cosas.
Muchas de ellas las he conseguido inexplicablemente,
otras, como tú, se han quedado en mi cajón de pendientes.
Si hago balance del año
diría que ha sido la mayor de las tormentas.
Parece que viene ajetreado hasta en sus últimos días.
Pero a fin de cuentas he aprendido.
De mi, de ti y contigo.
He superado límites autoimpuestos.
He atravesado fronteras físicas y mentales,
dejando parte de mi corazón en ellas.
He comenzado nuevos retos
y recuperado algunos otros.
Creo ser algo más fuerte que esa Aiala de 2015
que tenía todo un año por delante y no sabía ni lo que quería,
dónde le llevarían sus pasos,
ni a quién abrazar por las noches.
Hoy tengo un poco más claras las cosas.
Aún no se que es lo que quiero,
no se dónde me van a llevar mis pasos
pero sí que es a ti, a quién quiero abrazar por las noches.
Ya no me preocupa tanto mi futuro.
No necesito que se vaya un año y comience otro
para decirte que has sido siempre y serás,
la suerte de todos mis años.
No haré propósitos imposibles,
ni falsas promesas al aire.
2017 solo espero que, como tu antecesor,
no dejes nunca de sorprenderme.
sábado, 31 de diciembre de 2016
viernes, 23 de diciembre de 2016
23
No pude evitar sonreír...
Habíamos tenido tantas veces esa conversación
que ya nos sabíamos el diálogo de memoria
Habíamos tenido tantas veces esa conversación
que ya nos sabíamos el diálogo de memoria
Incendio
Viniste autoproclamándote incendio,
queriendo acabar con todo lo que quedaba en pie.
Sin darte cuenta que nada había
desde la última vez que te fuiste corriendo.
Me pides dos besos y unas cañas.
Como si no supieras que perderme contigo
es lo único que quiero y puedo darte.
Como nunca fui de palabras claras
te inundo el móvil de poesía de Starbucks,
para repetirte lo de siempre:
que te quiero
y que aunque tenga dos hermanos,
nunca fui de compartir mis cosas.
Como adolescentes borrachas
intercambiamos mensajes de una amistad exaltada que no es real.
Que a ti te sirve y a mi me calma,
pues al menos sigo hablando contigo.
Pero como ya estoy cansada de quedarme con las ganas o con la culpa,
te lo repito,
por si con tanta palabra absurda se ha perdido el mensaje:
te quiero.
Y aunque esta vez no haya respuesta,
ya no la espero.
Pues no es un te quiero conmigo,
es un te quiero en mis sueños y no en mis pesadillas.
Como siempre contemplo tu huida
desde el séptimo diluvio.
Hasta el olor de mis sábanas se ha ido contigo
queriendo acabar con todo lo que quedaba en pie.
Sin darte cuenta que nada había
desde la última vez que te fuiste corriendo.
Me pides dos besos y unas cañas.
Como si no supieras que perderme contigo
es lo único que quiero y puedo darte.
Como nunca fui de palabras claras
te inundo el móvil de poesía de Starbucks,
para repetirte lo de siempre:
que te quiero
y que aunque tenga dos hermanos,
nunca fui de compartir mis cosas.
Como adolescentes borrachas
intercambiamos mensajes de una amistad exaltada que no es real.
Que a ti te sirve y a mi me calma,
pues al menos sigo hablando contigo.
Pero como ya estoy cansada de quedarme con las ganas o con la culpa,
te lo repito,
por si con tanta palabra absurda se ha perdido el mensaje:
te quiero.
Y aunque esta vez no haya respuesta,
ya no la espero.
Pues no es un te quiero conmigo,
es un te quiero en mis sueños y no en mis pesadillas.
Como siempre contemplo tu huida
desde el séptimo diluvio.
Hasta el olor de mis sábanas se ha ido contigo
martes, 13 de diciembre de 2016
Se te quiere y extraña
Cuando empezó el año
me prometí a mi misma que te regalaría mil noches
y ahora,
no se que hacer con las 874 restantes
me prometí a mi misma que te regalaría mil noches
y ahora,
no se que hacer con las 874 restantes
lunes, 12 de diciembre de 2016
Mil y una flores
El otro día te mentí.
La vida me va bien, muy bien.
Mi madre está mucho mejor de lo esperado,
y no hay cosa que me haga más feliz.
Todo lo demás había dejado de tener sentido.
Cuando dije que la felicidad llevaba tu nombre
me olvidaba de lo más importante.
Le agradezco a un dios, al que no le he puesto nombre,
que la palabra c no dirija nunca más nuestras vidas.
Ya me he puesto a buscar algo que hacer con mi vida
y hasta me he apuntado a cursos y clases.
Cosas sin sentido y a cada cual más absurda.
Todo en mi línea, para que mentir.
Y ya hay otra persona que ocupa algunas horas de mi día.
El insomnio sigue siendo todo tuyo.
Sería mentira si te digo que no me acuerdo de ti,
todas las mañanas,
cuando me despierto en su cama.
Ya me conoces,
siempre arrastraré conmigo mis monstruos.
Dedicarte mi primer y último pensamiento del día
parece que se ha convertido en mi único pasatiempo.
Que le vamos hacer
si me apasionan los imposibles.
Olvidarte va a ser un proceso lento y sobre todo doloroso.
Pero el primer paso es querer hacerlo.
Y ahora creo estar preparada.
Si me preguntan por ti siempre voy a decir, con el corazón en un puño,
que te quiero y que seguiré haciendolo,
y si preguntan por lo que pasó me limitaré a decir, aceptando un pacto de resignación y de silencio, que simplemente, no era nuestro tiempo.
No buscaré culpables,
víctimas,
ni verdugos.
Me limitaré a aceptar lo que ha pasado,
lo que el destino (ese gran amigo mío) ha querido para nosotras.
Y a vivir feliz, que a fin de cuentas,
me lo merezco.
Sé que habrá miles de días de flaqueza,
en los que me muera por escuchar tu voz,
por oler tu ropa,
o por volver a estar abrazadas,
muriéndome por besar tus labios,
como la última vez que te vi.
Pero asumo que este no es mi momento.
Aunque no voy a desearte una felicidad que no lleve mi nombre
espero que todo te vaya bien, como tú también te mereces.
Como bien me gusta contar
"a los que dicen que la historia se repite,
tendremos que preguntarles cómo,
si tenemos oportunidad,
repetiremos la nuestra"
Te quiero y te querré siempre.
Y no, no es una amenaza.
La vida me va bien, muy bien.
Mi madre está mucho mejor de lo esperado,
y no hay cosa que me haga más feliz.
Todo lo demás había dejado de tener sentido.
Cuando dije que la felicidad llevaba tu nombre
me olvidaba de lo más importante.
Le agradezco a un dios, al que no le he puesto nombre,
que la palabra c no dirija nunca más nuestras vidas.
Ya me he puesto a buscar algo que hacer con mi vida
y hasta me he apuntado a cursos y clases.
Cosas sin sentido y a cada cual más absurda.
Todo en mi línea, para que mentir.
Y ya hay otra persona que ocupa algunas horas de mi día.
El insomnio sigue siendo todo tuyo.
Sería mentira si te digo que no me acuerdo de ti,
todas las mañanas,
cuando me despierto en su cama.
Ya me conoces,
siempre arrastraré conmigo mis monstruos.
Dedicarte mi primer y último pensamiento del día
parece que se ha convertido en mi único pasatiempo.
Que le vamos hacer
si me apasionan los imposibles.
Olvidarte va a ser un proceso lento y sobre todo doloroso.
Pero el primer paso es querer hacerlo.
Y ahora creo estar preparada.
Si me preguntan por ti siempre voy a decir, con el corazón en un puño,
que te quiero y que seguiré haciendolo,
y si preguntan por lo que pasó me limitaré a decir, aceptando un pacto de resignación y de silencio, que simplemente, no era nuestro tiempo.
No buscaré culpables,
víctimas,
ni verdugos.
Me limitaré a aceptar lo que ha pasado,
lo que el destino (ese gran amigo mío) ha querido para nosotras.
Y a vivir feliz, que a fin de cuentas,
me lo merezco.
Sé que habrá miles de días de flaqueza,
en los que me muera por escuchar tu voz,
por oler tu ropa,
o por volver a estar abrazadas,
muriéndome por besar tus labios,
como la última vez que te vi.
Pero asumo que este no es mi momento.
Aunque no voy a desearte una felicidad que no lleve mi nombre
espero que todo te vaya bien, como tú también te mereces.
Como bien me gusta contar
"a los que dicen que la historia se repite,
tendremos que preguntarles cómo,
si tenemos oportunidad,
repetiremos la nuestra"
Te quiero y te querré siempre.
Y no, no es una amenaza.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Autunno
Cada vez que se encontraban
se miraban como extrañas.
Al fin y al cabo
se conocían mejor desnudas que vestidas.
se miraban como extrañas.
Al fin y al cabo
se conocían mejor desnudas que vestidas.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Día 48
Siempre me gustó el Otoño.
No sé si es por sus colores,
por la tristeza que arrastra
o porque te obligaba a estar
conmigo metida en la cama.
No sé si es por sus colores,
por la tristeza que arrastra
o porque te obligaba a estar
conmigo metida en la cama.
jueves, 1 de diciembre de 2016
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