Te conozco, nos conozco.
Sé que no superásemos esto.
Hace tiempo que lo pienso pero no me he atrevido a decírtelo.
Porque nos conozco sé que esto es una despedida de corazón roto.
Tú mirarás la estación vaciarse en silencio y yo, lloraré mirando por la ventana del tren.
Como te conozco sé que la próxima vez que nos veamos serás muy feliz.
Llevaras cosida contigo tu sonrisa, pero esta vez ya no será una fachada que tape la verdad.
Conociéndote sé que me dirás que desconocerme es lo mejor que te ha pasado.
Que la vida era otra cosa y no lo que transcurría entre lagrima y lagrima.
Que esta no debía merecer la pena, si no las alegrías.