Te pienso, pero no te escribo.
No he encontrado el medio adecuado para hacerlo.
Estás conmigo aquí, en la playa,
bañándote desnuda a mi lado.
Como también me acompañaste
esa noche perdida en los Picos de Europa.
Mientras nos congelábamos de frío.
Apareces siempre, feliz,
cerrando los ojos, mirando al sol,
aprovechando esos últimos rayos del verano.
Dibujando en la arena un tímido corazón
y dos iniciales.
Ninguna coincide con la mía.
Me agobia pensar en la inmensidad del mar
y de una vida sin ti.
Así que mee alejo nadando
mientras te imagino esperando en la orilla.
Sabiendo que siempre volveré
a por una última canción,
un último baile.