miércoles, 25 de julio de 2012

última

Me senté al borde de la cama, estaba demasiado mareada como para permanecer tumbada. Pero al reincorporarme deseé no haberlo hecho.


Cunado conseguí enfocar lo que había a mi al rededor me asusté al ver una pierna de maniquí apoyada en la pared. "¿que coño hace esto aquí?" me dije en voz alta.


Me levanté al baño, necesitaba un poco de agua, quería aclararme la cara y las ideas. Al llegar al espejo y ver lo que se reflejaba no puede más que sentir lástima de esa cara que me miraba fijamente con el maquillaje corrido.


Me desnudé y me senté en el plato de la ducha, mientras el agua caía por todo mi cuerpo. Seguí un rato ahí sentada, apoyada en la pared mientras pensaba como, una noche más, había acabado en esa situación y porque habían aparecido tres moratones nuevos en mi cuerpo.


Y como una noche más terminé pensando en ti, ya se estaba convirtiendo en algo rutinario.


Y empecé como otro día más a pensar en todo, en un árbol, un baño, un hasta luego, un rapado, un verano, unas fotos, un festival, unos anillos.... y de tanto darle vueltas a las cosas terminé mareándome, y ya no era por el alcohol que había bebido.

Y terminé pensando en lo triste de una despedida, sin un polvo, un beso o un simple abrazo


Mareada y con la boca seca, con sabor al ron barato que había estado bebiendo toda esa semana, me volví a tumbar en la cama y me prometí a mi misma que esta sería la ultima vez que te pensaría.

viernes, 6 de julio de 2012

lunes, 2 de julio de 2012

cuentos

Una vez me contaron que hay personas que mienten tanto que acaban creyendo en sus propias mentiras. Entonces pensé que si sonreía muchas veces al día acabaría creyendo en mi propia felicidad.