Tengo que admitírtelo
Me dejé llevar por la lluvia
Abrí la ventana y dejé que el pecho
se me inundase de recuerdos
De tu olor
y de tus besos
Arrastró las últimas sonrisas que me quedaban
y me quedé esperando tus mensajes.
Aferrada a un móvil que nunca sonaría
A una sonrisa
que ya no llevaba mi nombre