Te pienso, pero no te escribo.
No he encontrado el medio adecuado para hacerlo.
Estás conmigo aquí, en la playa,
bañándote desnuda a mi lado.
Como también me acompañaste
esa noche perdida en los Picos de Europa.
Mientras nos congelábamos de frío.
Apareces siempre, feliz,
cerrando los ojos, mirando al sol,
aprovechando esos últimos rayos del verano.
Dibujando en la arena un tímido corazón
y dos iniciales.
Ninguna coincide con la mía.
Me agobia pensar en la inmensidad del mar
y de una vida sin ti.
Así que mee alejo nadando
mientras te imagino esperando en la orilla.
Sabiendo que siempre volveré
a por una última canción,
un último baile.
miércoles, 30 de agosto de 2017
martes, 18 de julio de 2017
miércoles, 28 de junio de 2017
Ahora
A veces me masturbo pensando en ti.
Es algo que no le he dicho ni a mi psicóloga,
bendita ella y su paciencia.
La primera vez que lo digo en voz alta,
no quiero admitirme que sigues en mi.
Me pierdo en el metro
por no poder perderme entre
tus lunares y tus piernas,
y un escalofrío recorre de nuevo mi cuerpo.
Pero no de los que hielan el alma,
sino de los que aceleran el pulso.
Te recuerdo en el único momento
en el que has sido mía,
tumbada desnuda en tu cama
susurrando mi nombre.
Y las habitaciones de un motel de carretera
parecen ahora el mejor lugar para perderse,
si es contigo.
El único reproche que tengo es
que no dejabas dormir a los vecinos
y que te fuiste demasiado pronto.
Ahora solo nos queda pizza fría para desayunar
y un montón de besos que no pude darte.
Es algo que no le he dicho ni a mi psicóloga,
bendita ella y su paciencia.
La primera vez que lo digo en voz alta,
no quiero admitirme que sigues en mi.
Me pierdo en el metro
por no poder perderme entre
tus lunares y tus piernas,
y un escalofrío recorre de nuevo mi cuerpo.
Pero no de los que hielan el alma,
sino de los que aceleran el pulso.
Te recuerdo en el único momento
en el que has sido mía,
tumbada desnuda en tu cama
susurrando mi nombre.
Y las habitaciones de un motel de carretera
parecen ahora el mejor lugar para perderse,
si es contigo.
El único reproche que tengo es
que no dejabas dormir a los vecinos
y que te fuiste demasiado pronto.
Ahora solo nos queda pizza fría para desayunar
y un montón de besos que no pude darte.
jueves, 15 de junio de 2017
Su(r)eña
He vuelto a donde nos conocimos,
pero no eras tú quien me acompañaba.
Estaba cerrado,
creo que era para no crear nuevos recuerdos
encima de los tuyos.
Para que nadie borre nuestro primer beso,
las ganas de saltar al vacío.
He mirado por la ventana y sigue intacto,
la mesa llena de pegatinas y nervios,
las sillas cada vez más cerca
y un montón de cervezas vacías
acumuladas en la mesa.
Me ha parecido ver tu reflejo
y a mí recorriendo kilómetros para besar tus labios.
Y por un momento me ha abandonado este terrible calor de Madrid
y un escalofrío ha recorrido mi cuerpo,
recordándome a que sabe noviembre.
He seguido paseando por las calles que fueron protagonistas
de nuestros primeros encuentros,
de cómo nos llovía entre las manos y las piernas.
He sonreído recordándote feliz y mía.
He intentado borrarte con cervezas,
39
los escalones que separan tu casa de la mía.
Y te he despedido otra vez
en ese metro donde supe el primer día
que alguna vez te irías para siempre.
pero no eras tú quien me acompañaba.
Estaba cerrado,
creo que era para no crear nuevos recuerdos
encima de los tuyos.
Para que nadie borre nuestro primer beso,
las ganas de saltar al vacío.
He mirado por la ventana y sigue intacto,
la mesa llena de pegatinas y nervios,
las sillas cada vez más cerca
y un montón de cervezas vacías
acumuladas en la mesa.
Me ha parecido ver tu reflejo
y a mí recorriendo kilómetros para besar tus labios.
Y por un momento me ha abandonado este terrible calor de Madrid
y un escalofrío ha recorrido mi cuerpo,
recordándome a que sabe noviembre.
He seguido paseando por las calles que fueron protagonistas
de nuestros primeros encuentros,
de cómo nos llovía entre las manos y las piernas.
He sonreído recordándote feliz y mía.
He intentado borrarte con cervezas,
39
los escalones que separan tu casa de la mía.
Y te he despedido otra vez
en ese metro donde supe el primer día
que alguna vez te irías para siempre.
domingo, 28 de mayo de 2017
algún día amor
Me negaba a dormir con ella y a convertirla en una más.
"Le dedico mis noches a todas mis pesadillas y tú no eres una de ellas"- le repetía, vistiéndome, cada vez que me insistía para que me quedase en su cama.
Confiando en si misma me ofrecía ser el guardián de mis noches, asegurándome que mataría monstruos por mi y que comprendía y protegería mis miedos.
Yo le daba un beso y añadía: "No entiendes, que algún día, amor, todo este miedo llevará tu nombre"
"Le dedico mis noches a todas mis pesadillas y tú no eres una de ellas"- le repetía, vistiéndome, cada vez que me insistía para que me quedase en su cama.
Confiando en si misma me ofrecía ser el guardián de mis noches, asegurándome que mataría monstruos por mi y que comprendía y protegería mis miedos.
Yo le daba un beso y añadía: "No entiendes, que algún día, amor, todo este miedo llevará tu nombre"
martes, 9 de mayo de 2017
Sin azucar, sin aliento.
Un libro sobre la guerra, tres camisetas, unas bragas sucias, unos chicles y un cuaderno lleno de recuerdos tuyos.
En la chaqueta un billete a ninguna parte. El móvil apagado y en la mano escrita la palabra "soy".
A mi lado un hombre busca desesperadamente, mientras maldice, la cartera. Como cuando yo te busco entre mis sábanas.
Llega el metro y no sé si subirme o dejarlo pasar una vez más. Madrid lleva tu nombre.
Me evado pensando en tu sonrisa, en tu imagen desnuda comiendo pizza en la cama, en la felicidad que pueden encerrar cuatro paredes y vuelvo a perder el metro.
Me quedo en la estación, como mi protagonista de cuento favorito. Tirada en el suelo escribiendo poemas, por si pasa mi musa y puedo regalárselos. Igual me invita a un café, sin azúcar, y a una historia de las que no se olvidan.
Y ya no sé si me gusta más lo que escribo o la imagen de mi escribiéndote.
Fuera truena en una primavera que huele a verano. Yo solo espero que la lluvia haya borrado tus pasos.
En la chaqueta un billete a ninguna parte. El móvil apagado y en la mano escrita la palabra "soy".
A mi lado un hombre busca desesperadamente, mientras maldice, la cartera. Como cuando yo te busco entre mis sábanas.
Llega el metro y no sé si subirme o dejarlo pasar una vez más. Madrid lleva tu nombre.
Me evado pensando en tu sonrisa, en tu imagen desnuda comiendo pizza en la cama, en la felicidad que pueden encerrar cuatro paredes y vuelvo a perder el metro.
Me quedo en la estación, como mi protagonista de cuento favorito. Tirada en el suelo escribiendo poemas, por si pasa mi musa y puedo regalárselos. Igual me invita a un café, sin azúcar, y a una historia de las que no se olvidan.
Y ya no sé si me gusta más lo que escribo o la imagen de mi escribiéndote.
Fuera truena en una primavera que huele a verano. Yo solo espero que la lluvia haya borrado tus pasos.
domingo, 7 de mayo de 2017
Y así
La amaba,
de la misma forma que la amo ahora.
No quería acostarme con ella,
me bastaba con sentirla cerca.
de la misma forma que la amo ahora.
No quería acostarme con ella,
me bastaba con sentirla cerca.
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