Me negaba a dormir con ella y a convertirla en una más.
"Le dedico mis noches a todas mis pesadillas y tú no eres una de ellas"- le repetía, vistiéndome, cada vez que me insistía para que me quedase en su cama.
Confiando en si misma me ofrecía ser el guardián de mis noches, asegurándome que mataría monstruos por mi y que comprendía y protegería mis miedos.
Yo le daba un beso y añadía: "No entiendes, que algún día, amor, todo este miedo llevará tu nombre"
No hay comentarios:
Publicar un comentario