miércoles, 28 de junio de 2017

Ahora

A veces me masturbo pensando en ti.
Es algo que no le he dicho ni a mi psicóloga,
bendita ella y su paciencia.

La primera vez que lo digo en voz alta,
no quiero admitirme que sigues en mi.

Me pierdo en el metro
por no poder perderme entre
tus lunares y tus piernas,
y un escalofrío recorre de nuevo mi cuerpo.
Pero no de los que hielan el alma,
sino de los que aceleran el pulso.

Te recuerdo en el único momento
en el que has sido mía,
tumbada desnuda en tu cama
susurrando mi nombre.
Y las habitaciones de un motel de carretera
parecen ahora el mejor lugar para perderse,
si es contigo.

El único reproche que tengo es
que no dejabas dormir a los vecinos
y que te fuiste demasiado pronto.

Ahora solo nos queda pizza fría para desayunar
y un montón de besos que no pude darte.

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