domingo, 12 de noviembre de 2017

Noviembre siempre triste

El año ahora tiene 11 meses.
Noviembre ha dejado de formar parte de él,
como tú dejaste de formar parte de mí.

Pamplona golpea con lluvia mis ventanas,
triste de que aún no os haya presentado.

Tacho sin mirar los días del calendario,
a ver si así pasan más rápido.

Noviembre dejó de saber a tus besos y a cerveza
y ahora solo huele a lluvia y hospital.
Y yo sigo pensando en tus abrazos,
esos que recomponían el alma,
en las tardes de películas
y en tus miedos.

Me tatúo flores,
para ver si sale algo bonito de esto.

Ahora me paso más tiempo despierta pensándote,
que contigo en mis sueños.

Y aunque prometiste que no lo harías,
ya te has ido,
no como este Noviembre interminable
que no se acaba.

sábado, 2 de septiembre de 2017

pre otoño

Te he devuelto tantas veces tus cosas 
que ya no sé si son más mías que tuyas.
Admitiré que cada una de ellas las inundé de mi olor,
por ver si una ráfaga te devolvía mi recuerdo 
y te obligaba a volver. 

Llene de frases tus libros,
de canciones tus discos 
y de orgasmos tu cama. 

Quería convertirme en inolvidable. 

He besado cada una de tus cicatrices,
pero he dejado otras abiertas.
Como las que aún sangran en mi. 

Mi casa aún recuerda nuestro primer encuentro.


Yo, mientras tanto,
espero que dejes de buscarme por los rincones
y vengas, por fin, a rescatarme.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Te llamo pero no contestas

Te pienso, pero no te escribo.
No he encontrado el medio adecuado para hacerlo.

Estás conmigo aquí, en la playa,
bañándote desnuda a mi lado.
Como también me acompañaste
esa noche perdida en los Picos de Europa.
Mientras nos congelábamos de frío.

Apareces siempre, feliz,
cerrando los ojos, mirando al sol,
aprovechando esos últimos rayos del verano.
Dibujando en la arena un tímido corazón
y dos iniciales.
Ninguna coincide con la mía.

Me agobia pensar en la inmensidad del mar
y de una vida sin ti.
Así que mee alejo nadando
mientras te imagino esperando en la orilla.
Sabiendo que siempre volveré
a por una última canción,
un último baile.

miércoles, 28 de junio de 2017

Ahora

A veces me masturbo pensando en ti.
Es algo que no le he dicho ni a mi psicóloga,
bendita ella y su paciencia.

La primera vez que lo digo en voz alta,
no quiero admitirme que sigues en mi.

Me pierdo en el metro
por no poder perderme entre
tus lunares y tus piernas,
y un escalofrío recorre de nuevo mi cuerpo.
Pero no de los que hielan el alma,
sino de los que aceleran el pulso.

Te recuerdo en el único momento
en el que has sido mía,
tumbada desnuda en tu cama
susurrando mi nombre.
Y las habitaciones de un motel de carretera
parecen ahora el mejor lugar para perderse,
si es contigo.

El único reproche que tengo es
que no dejabas dormir a los vecinos
y que te fuiste demasiado pronto.

Ahora solo nos queda pizza fría para desayunar
y un montón de besos que no pude darte.

jueves, 15 de junio de 2017

Su(r)eña

He vuelto a donde nos conocimos,
pero no eras tú quien me acompañaba.

Estaba cerrado,
creo que era para no crear nuevos recuerdos
encima de los tuyos.
Para que nadie borre nuestro primer beso,
las ganas de saltar al vacío.

He mirado por la ventana y sigue intacto,
la mesa llena de pegatinas y nervios,
las sillas cada vez más cerca
y un montón de cervezas vacías
acumuladas en la mesa.

Me ha parecido ver tu reflejo
y a mí recorriendo kilómetros para besar tus labios.
Y por un momento me ha abandonado este terrible calor de Madrid
y un escalofrío ha recorrido mi cuerpo,
recordándome a que sabe noviembre.

He seguido paseando por las calles que fueron protagonistas
de nuestros primeros encuentros,
de cómo nos llovía entre las manos y las piernas.

He sonreído recordándote feliz y mía.

He intentado borrarte con cervezas,
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los escalones que separan tu casa de la mía.
Y te he despedido otra vez
en ese metro donde supe el primer día
que alguna vez te irías para siempre.