Si quieres algo ven a verme.
Sigo aquí,
en el punto justo dónde me echaste.
No he podido moverme aún
porque no sé hacia dónde dirigir mis pasos.
Me acompaña una cara que no es la tuya,
porque me abandonaste en mitad de la huída.
La he rebautizado como paracaídas,
algo que no creí necesitar nunca más.
No hay tiempo para reclamaciones
de atención, rabia o frustración.
Yo aún sigo perdida,
pero si quieres algo, ven a verme.
Tú siempre has sabido dónde encontrarme.
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