jueves, 7 de abril de 2016

La vida que me perdí sin mi


 Me negué a convertirte
En un recuerdo más de mi vida.

En dedicarte mis noches
En vela,
En que mis borracheras
Llevasen tu nombre
O en que fueses la protagonista
De mis pesadillas.

Me aferré a la idea
De que no podías ser
un amor frustrado.
Una idea
Que no parase de dar vueltas
En mi cabeza.

No pude imaginarte
En otros brazos.
Desaciéndote
En otras manos
O acostada
En otro pecho

No quise aceptar tu ausencia

Resignada en silencio
Contemplé tu huida
Y tu regreso
Y tu huida otra vez.

Reconstruyendo cada parte desmembrada
Intenté recomponerme.
Prometiéndome en voz alta
Que esta vez no ibas a llevarte
Todo.

Manteniendo una parte escondida
Con la que quedarme
Cuando te fueses
Para siempre.

Una vez más fallé en mi promesa.

Llegaste como un huracán
y arramplaste con todo.
No dejando nada en pie a tu paso.

Ahora
vienes con nuevas canciones.
Que harán temblar
paredes y ventanas.

Pero yo aún no he podido construir ni los cimientos.

lunes, 4 de abril de 2016

nueva


Caminaba a mi lado, pero no íbamos de la mano. Caminaba a mi lado, pegada a mi pero ya no quería tocarme. “Esto no va a terminar bien”, me repetía a mi misma. Reducí la velocidad de mi paso para alargar eternamente ese trayecto, como si así pudiese atrasar la conversación que inevitablemente íbamos a tener.

Llegamos al bar que tantas veces nos había visto ya llorar, reír a carcajadas o meternos mano por debajo de la mesa. Nos sentamos en una mesa alejada de la puerta y de la gente, como si quisiésemos más privacidad que de costumbre.

Se sentó en frente de mi, en vez de a mi lado como solía hacerlo. Nuestra conversación empezó de una manera muy banal, hablábamos del tiempo, de las clases de guitarra y de aquel verano en la playa que ya perecía olvidarse. Hablábamos de todo y de nada. Ella no estaba atenta a la conversación y yo no podía pensar en otra cosa que no fuera que me dijese lo que llevaba horas pensando.

“No quiero estar contigo” terminó soltándome en medio de mi descripción de la comida que me había hecho esa mañana. “He estado pensándolo y no puedo, bueno, no puedo y no quiero”. Se me llenaron los ojos de lágrimas pero dejé que continuara. “De verdad, que te quiero mucho, pero así no puedo”. El tiempo se paró por un momento. Ya no sabía si estaba en medio de un bar, de una pesadilla o que estaba pasando.

“No puedes dejarme, por favor” fue lo único que pude articular entre sollozos. Intenté agarrarle la mano, pero una mesa nos separaba y no llegaba a ella. Creo que ella también lloró, yo ya no veía entre tantas lágrimas y mocos. “Voy a irme ¿vale?” me dijo mientras se levantaba y cogía su abrigo. Le supliqué que se quedase, en el bar y en mi vida. Pero no quiso hacerlo. Recogió todas sus cosas y se marchó no sin antes prometerme que volveríamos a vernos.

Me quedé sola llorando. Sabiendo que la mesa de al lado comentaba mi situación y mi aspecto. Me quedé allí un rato, mirando a la nada y al móvil, como esperando un mensaje de arrepentimiento, como si ella fuese a volver a aparecer por la puerta. Pero eso nunca llegó.

Fue ese día justo en el que te conocí. En el que rota por dentro tuve la fuerza de conocer a alguien nuevo. Alguien que llegaría para salvarme y levantarme. Encantada de conocerte Aiala.

jueves, 31 de marzo de 2016

Nada


Desde que la vi por primera vez odie todo lo que no era ella, todo lo que me había entretenido en encontrarla.


 
Cuando se fue, ya no había nada que querer.






viernes, 18 de marzo de 2016

Cuidamela

Cuidamela y que no se te olvide quererla. Va de fuerte y siempre lleva la sonrisa puesta, pero no es más que una coraza para que los demás no descubran su verdad.


Quierela y recuérdaselo todos los días. A veces tiene mala memoria y se olvida de lo importante. Lo preciosa que es, y como tiene toda la vida por delante y el mundo a sus pies.


Cuidamela y hazla reir todos los días. Verás como su sonrisa es lo más bonito que has visto y como se te encogerá el alma cuando desaparezca.


Quierela y que te quiera. Te hará sentirte la persona más especial del mundo, el resto desaparecerá a su lado.


Cuidamela, cuidamela mucho. Pero solo un ratito, porque yo volveré a por ella. Cuando me deje, cuando pueda.


Cuidamela, por favor, que siempre fue mi mayor tesoro.

jueves, 10 de marzo de 2016

Nos despedimos tantas veces

Nos despedimos tantas veces como reencuentros tuvimos.
Cada día algo nuevo se iba destruyendo por dentro, pero nosotras, estúpidas nosotras, nos seguíamos aferrando a un clavo ardiendo.

Nos despedimos tantas veces como te quieros te dije.
Me engañaba a mi misma autoconvenciéndome de que esto era el amor y no una obsesión absurda de sentirte cerca.

Nos despedimos tantas veces como polvos echamos.
Aferradas a una relación carnal nos desacíamos en las manos de la otra, jurándonos cada vez, que esa sería la última.

Nos despedimos tantas veces como lágrimas derramamos.
De alegría, dolor, amor y ausencia. Lágrimas que se convertían en carcajadas estalladas en tu pecho.

Nos despedimos tantas veces como amaneceres compartimos.
Llegando a ser mi mejor pasatiempo el despertarme minutos antes, solo para contemplarte dormida.

Nos despedimos tantas veces como odio te tengo.
Por hacerme promesas imposibles, invertarte un futuro absurdo y,sobre todo, por irte para siempre

Nos despedimos tantas veces que en realidad, jamás llegué a tenerte

miércoles, 9 de marzo de 2016

Full


Cuando la besé por última vez no sabía que no volvería a rozar sus labios. Aún así lo hice como si no fuese a volver a verla. Como si aquella sala oscura del cine fuese el escenario final de nuestra historia.

La besé lentamente acariciándole la cara, como siempre me ha gustado hacerlo y al separarme no pude evitar sonreír y recordarle lo guapa que es. Cuando sonríe, cuando está triste, recién despierta y de todas las formas posibles.

Ignoré la sensación que habían provocado sus besos entre mis piernas y seguí besándola lentamente, como si algo en mi supiese que iba a ser la última vez y quisiese memorizarlo de por vida.

La besé con dulzura, queriéndola aún más en cada beso que le daba. Las mariposas que sentía en el estómago por una vez no bajaron y me subieron directas al pecho y a la garganta. Impidiéndome articular palabra.

“Hay otra… Bueno… otras” Me dijo cuando la sala estaba ya completamente a oscuras. “Shhh, no digas nada” le dije yo agarrándole la mano, “siempre lo he sabido”

Intenté volver a besarla, pero ya no era lo mismo. Ya no era la misma.

jueves, 11 de febrero de 2016

San Valentín

- Voy a tratar de vivir sin ti. Espero conseguirlo- me dijo con lágrimas en los ojos

Yo no pude aguantarle la mirada. Me arrepentí de inmediato de las palabras que acababan de salir de mi boca pero algo me impedía moverme.

Tuve la honradez de cerrar los ojos y no mentirla a la cara cuando me preguntó si la quería y yo le respondí que no, que nunca lo había hecho. "Así me olvidará más rápido" me repetía a mi misma.

- No me llames ni me escribas- me pidió

- No lo haré- le dije, haciendo una falsa promesa

- Bueno, vete, que van a venir mis padres

Me levanté de la cama, me vestí sin poder mirarla y salí de la habitación.

- Ni te imaginas lo que voy a echarte de menos- dije desde la puerta