jueves, 11 de febrero de 2016

San Valentín

- Voy a tratar de vivir sin ti. Espero conseguirlo- me dijo con lágrimas en los ojos

Yo no pude aguantarle la mirada. Me arrepentí de inmediato de las palabras que acababan de salir de mi boca pero algo me impedía moverme.

Tuve la honradez de cerrar los ojos y no mentirla a la cara cuando me preguntó si la quería y yo le respondí que no, que nunca lo había hecho. "Así me olvidará más rápido" me repetía a mi misma.

- No me llames ni me escribas- me pidió

- No lo haré- le dije, haciendo una falsa promesa

- Bueno, vete, que van a venir mis padres

Me levanté de la cama, me vestí sin poder mirarla y salí de la habitación.

- Ni te imaginas lo que voy a echarte de menos- dije desde la puerta

martes, 2 de febrero de 2016

miércoles, 27 de enero de 2016

Miércoles

Dejaste de ser la mayor de mis musas.
Con lo que me gustaba dedicarte mis canciones sin melodía.

Aunque prometí no hacerlo,
dejaste de tener tu nombre particular
para tener el genérico común múltiple

Tú,
tú que lo fuiste todo,
tú, que ahora no puedo decir que no seas nada

Compartimos lágrimas a destiempo
ahogadas en distintas almohadas 
que solo nos reclamaban vernos.

Compartimos lágrimas, desvelos y ausencias
En un mundo que se esforzaba por juntarnos,
mientras nosotras nos dábamos la espalda

lunes, 25 de enero de 2016

Febrero prematuro

Ideas que se amontonan queriendo salir.
Tiempo que no aparece por más que lo busque.
Ganas que se esconden bajo la cama.
Una vida en pareja pero sin ti.

Sonrisas que tapan una realidad amarga.
Camas deshechas que apestan a orgasmo.
Duchas que se llevan lágrimas cobardes.
La noche sin ti cada vez es más larga.

Abrazos que curan cicatrices profundas.
Viajes en metro que no tienen fin.
Esquinas oscuras que esconden secretos.
Calles vacías volviendo a las mil.

Textos sin dueño que se escriben solos.
Llamadas perdidas que nadie contesta.
Besos furtivos que ensucian tus labios.
Siento haber sido tan solo una carga.

Caricias que tienen poder curativo.
Palabras que se ahogan en la garganta.
Borracheras infinitas que llevan tu nombre.
Hace ya días que solo malvivo.

Pesadillas que protagonizas todas las noches.
Resacas que reclaman tu presencia inmediata.
Frases que se clavan como puñales.
Echo de menos hasta los reproches

Miradas desesperadas que no encuentran tus ojos.
Olores traicioneros que van en oleadas.
Corazón que se encoge cada vez que te nombro.




Ojalá estuvieras aquí.

lunes, 4 de enero de 2016

Nunca me gustaron los pareados

Tengo ganas de pasarme la tarde entera follando contigo
y a la mierda los demás.
De leernos los cuerpos en braile 
y que se mueran de envidia los vecinos al oírnos estallar
de placer y felicidad.
De comerte a besos de arriba a abajo
que es como más guapa estás.
Tumbarnos abrazadas
e intentar cambiar el mundo desde la cama
y no dejarte escapar.








A fin de cuentas lo único que existe para mí
son los 110cm que mide tu cama

martes, 15 de diciembre de 2015

Malasaña

Caminaba a mi lado de la mano, de esa forma peculiar que tiene ella de apretarla, sin importarle mi dedo chungo o que se nos congelen las manos en este invierno que está a punto de empezar. Caminaba a mi lado de la mano, cogiéndome muy fuerte, como queriendo que no escapase nunca, como queriéndome decir con ese gesto, lo que no me dice en palabras.

Y nos perdíamos por uno de esos barrios del centro de Madrid. Ella se dejaba guiar por mí y yo a veces me paraba para que ella tomase la iniciativa y ver como intentaba disimular lo desubicada que estaba. Entonces yo le preguntaba “¿a dónde estás yendo?” y ella con esa sonrisa en la boca, que nunca se le iba, me contestaba “pues no sé, la verdad es que estoy perdida”. Y entonces todo se volvía más perfecto aún, porque sólo la idea de perderme con ella en cualquier lugar del mundo, ya me hacía infinitamente feliz.

Y terminamos en un bar. Dónde intentaba emborracharme a base de cerveza, bebida que siempre he odiado hasta que descubrí a que sabían sus besos. Mientras yo arrancaba las etiquetas de los botellines nerviosa, ella me metía mano por debajo de la mesa y yo no podía pararla, tampoco quería. Y terminó dándonos igual dónde estábamos ni con quién, hasta que ella, algo celosa, recalcó que el camarero que “antes había estado ligando conmigo” nos estaba mirando con cara de estar viendo el mejor espectáculo de su vida.

Me gusta cuando se pone celosa. Cuando sonríe mientras en su cabeza está pensando si todo lo que le estoy diciendo es verdad o es otra de mis tonterías para picarla. Cuando me dice uno de sus “¡Oye!” seguido de sus palmadas en el culo o cuando me mira con su cara de hacerse la enfadada. Me gusta cuando se pone celosa, como si no fuese lo mejor que me ha pasado, como si hubiese una sola persona que pudiese hacerle sombra, como si alguien estuviese a su altura.

Y después del espectáculo nos fuimos del bar.  A un sitio dónde pudiésemos estar solas y tranquilas. Terminamos en su coche, que desde hacía tiempo se había convertido en el mejor de los refugios. Quién iba a decirme a mí que un coche iba a ser el mejor de los cines, la mejor de las camas y el lugar en el que más cómoda me sentía.

Abrazadas desnudas bajo una manta cutre, que seguramente era la que le daba a su perro cuando se iban de viaje, nos besamos durante horas. Yo perdí la noción del tiempo. Entonces me separé de sus labios y mirándola nerviosa le dije: “te quiero”. Inmediatamente después sentí como mi corazón se aceleraba por lo que acababa de salir de mi boca, creo que ella sintió lo mismo pues me agarro fuerte apretándome contra ella y me susurro que ella también me quería. Me separé y le miré a la cara, para poder ver esa sonrisa tonta que se le había puesto después de escucharme por primera vez esas palabras.


Pobre ilusa, no sabía que llevaba meses gritándoselo en silencio.

jueves, 3 de diciembre de 2015

de la O

No había nada más poético
que verte escribir en pentagramas,
tu forma particular de escribir poesía
tu manera de gritarle a la lluvia
que, esta vez, no iba a quitarte la sonrisa