Dejaste de ser la mayor de mis musas.
Con lo que me gustaba dedicarte mis canciones sin melodía.
Aunque prometí no hacerlo,
dejaste de tener tu nombre particular
para tener el genérico común múltiple
Tú,
tú que lo fuiste todo,
tú, que ahora no puedo decir que no seas nada
Compartimos lágrimas a destiempo
ahogadas en distintas almohadas
que solo nos reclamaban vernos.
Compartimos lágrimas, desvelos y ausencias
En un mundo que se esforzaba por juntarnos,
mientras nosotras nos dábamos la espalda
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