martes, 2 de febrero de 2016
miércoles, 27 de enero de 2016
Miércoles
Dejaste de ser la mayor de mis musas.
Con lo que me gustaba dedicarte mis canciones sin melodía.
Aunque prometí no hacerlo,
dejaste de tener tu nombre particular
para tener el genérico común múltiple
Tú,
tú que lo fuiste todo,
tú, que ahora no puedo decir que no seas nada
Compartimos lágrimas a destiempo
ahogadas en distintas almohadas
que solo nos reclamaban vernos.
Compartimos lágrimas, desvelos y ausencias
En un mundo que se esforzaba por juntarnos,
mientras nosotras nos dábamos la espalda
Con lo que me gustaba dedicarte mis canciones sin melodía.
Aunque prometí no hacerlo,
dejaste de tener tu nombre particular
para tener el genérico común múltiple
Tú,
tú que lo fuiste todo,
tú, que ahora no puedo decir que no seas nada
Compartimos lágrimas a destiempo
ahogadas en distintas almohadas
que solo nos reclamaban vernos.
Compartimos lágrimas, desvelos y ausencias
En un mundo que se esforzaba por juntarnos,
mientras nosotras nos dábamos la espalda
lunes, 25 de enero de 2016
Febrero prematuro
Ideas que se amontonan queriendo salir.
Tiempo que no aparece por más que lo busque.
Ganas que se esconden bajo la cama.
Una vida en pareja pero sin ti.
Tiempo que no aparece por más que lo busque.
Ganas que se esconden bajo la cama.
Una vida en pareja pero sin ti.
Sonrisas que tapan una realidad amarga.
Camas deshechas que apestan a orgasmo.
Duchas que se llevan lágrimas cobardes.
La noche sin ti cada vez es más larga.
Camas deshechas que apestan a orgasmo.
Duchas que se llevan lágrimas cobardes.
La noche sin ti cada vez es más larga.
Abrazos que curan cicatrices profundas.
Viajes en metro que no tienen fin.
Esquinas oscuras que esconden secretos.
Calles vacías volviendo a las mil.
Viajes en metro que no tienen fin.
Esquinas oscuras que esconden secretos.
Calles vacías volviendo a las mil.
Textos sin dueño que se escriben solos.
Llamadas perdidas que nadie contesta.
Besos furtivos que ensucian tus labios.
Siento haber sido tan solo una carga.
Llamadas perdidas que nadie contesta.
Besos furtivos que ensucian tus labios.
Siento haber sido tan solo una carga.
Caricias que tienen poder curativo.
Palabras que se ahogan en la garganta.
Borracheras infinitas que llevan tu nombre.
Hace ya días que solo malvivo.
Palabras que se ahogan en la garganta.
Borracheras infinitas que llevan tu nombre.
Hace ya días que solo malvivo.
Pesadillas que protagonizas todas las noches.
Resacas que reclaman tu presencia inmediata.
Frases que se clavan como puñales.
Echo de menos hasta los reproches
Resacas que reclaman tu presencia inmediata.
Frases que se clavan como puñales.
Echo de menos hasta los reproches
Miradas desesperadas que no encuentran tus ojos.
Olores traicioneros que van en oleadas.
Corazón que se encoge cada vez que te nombro.
Olores traicioneros que van en oleadas.
Corazón que se encoge cada vez que te nombro.
Ojalá estuvieras aquí.
lunes, 4 de enero de 2016
Nunca me gustaron los pareados
Tengo ganas de pasarme la tarde entera follando contigo
y a la mierda los demás.
De leernos los cuerpos en braile
y que se mueran de envidia los vecinos al oírnos estallar
de placer y felicidad.
De comerte a besos de arriba a abajo
que es como más guapa estás.
Tumbarnos abrazadas
e intentar cambiar el mundo desde la cama
y no dejarte escapar.
A fin de cuentas lo único que existe para mí
son los 110cm que mide tu cama
y a la mierda los demás.
De leernos los cuerpos en braile
y que se mueran de envidia los vecinos al oírnos estallar
de placer y felicidad.
De comerte a besos de arriba a abajo
que es como más guapa estás.
Tumbarnos abrazadas
e intentar cambiar el mundo desde la cama
y no dejarte escapar.
A fin de cuentas lo único que existe para mí
son los 110cm que mide tu cama
martes, 15 de diciembre de 2015
Malasaña
Caminaba a mi lado de la mano, de esa forma peculiar que
tiene ella de apretarla, sin importarle mi dedo chungo o que se nos congelen
las manos en este invierno que está a punto de empezar. Caminaba a mi lado de
la mano, cogiéndome muy fuerte, como queriendo que no escapase nunca, como
queriéndome decir con ese gesto, lo que no me dice en palabras.
Y nos perdíamos por uno de esos barrios del centro de
Madrid. Ella se dejaba guiar por mí y yo a veces me paraba para que ella tomase
la iniciativa y ver como intentaba disimular lo desubicada que estaba. Entonces
yo le preguntaba “¿a dónde estás yendo?” y ella con esa sonrisa en la boca, que
nunca se le iba, me contestaba “pues no sé, la verdad es que estoy perdida”. Y
entonces todo se volvía más perfecto aún, porque sólo la idea de perderme con
ella en cualquier lugar del mundo, ya me hacía infinitamente feliz.
Y terminamos en un bar. Dónde intentaba emborracharme a base
de cerveza, bebida que siempre he odiado hasta que descubrí a que sabían sus
besos. Mientras yo arrancaba las etiquetas de los botellines nerviosa, ella me
metía mano por debajo de la mesa y yo no podía pararla, tampoco quería. Y
terminó dándonos igual dónde estábamos ni con quién, hasta que ella, algo
celosa, recalcó que el camarero que “antes había estado ligando conmigo” nos
estaba mirando con cara de estar viendo el mejor espectáculo de su vida.
Me gusta cuando se pone celosa. Cuando sonríe mientras en su
cabeza está pensando si todo lo que le estoy diciendo es verdad o es otra de
mis tonterías para picarla. Cuando me dice uno de sus “¡Oye!” seguido de sus
palmadas en el culo o cuando me mira con su cara de hacerse la enfadada. Me
gusta cuando se pone celosa, como si no fuese lo mejor que me ha pasado, como
si hubiese una sola persona que pudiese hacerle sombra, como si alguien
estuviese a su altura.
Y después del espectáculo nos fuimos del bar. A un sitio dónde pudiésemos estar solas y
tranquilas. Terminamos en su coche, que desde hacía tiempo se había convertido
en el mejor de los refugios. Quién iba a decirme a mí que un coche iba a ser el
mejor de los cines, la mejor de las camas y el lugar en el que más cómoda me
sentía.
Abrazadas desnudas bajo una manta cutre, que seguramente era
la que le daba a su perro cuando se iban de viaje, nos besamos durante horas.
Yo perdí la noción del tiempo. Entonces me separé de sus labios y mirándola
nerviosa le dije: “te quiero”. Inmediatamente después sentí como mi corazón se
aceleraba por lo que acababa de salir de mi boca, creo que ella sintió lo mismo
pues me agarro fuerte apretándome contra ella y me susurro que ella también me
quería. Me separé y le miré a la cara, para poder ver esa sonrisa tonta que se
le había puesto después de escucharme por primera vez esas palabras.
Pobre ilusa, no sabía que llevaba meses gritándoselo en
silencio.
jueves, 3 de diciembre de 2015
de la O
No había nada más poético
que verte escribir en pentagramas,
tu forma particular de escribir poesía
tu manera de gritarle a la lluvia
que, esta vez, no iba a quitarte la sonrisa
que verte escribir en pentagramas,
tu forma particular de escribir poesía
tu manera de gritarle a la lluvia
que, esta vez, no iba a quitarte la sonrisa
sábado, 28 de noviembre de 2015
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