martes, 2 de enero de 2018

2016

Se sienta en mi cama
y yo le agradezco a un Dios al que aún no le he puesto nombre
el conjunto de milagros que supone que exista

Me mira ajena a todo lo que provoca en mi
Sonriendo, intenta adivinar en que estaré pensando
y eso hace que la quiera incluso más

Le abrazo fuerte
sabiendo que habrá un día en el que no estará
y no podré hacerlo

Sigo sin creerme que sea yo
la única a la que deja besar sus labios

Le dibujo un te quiero con caricias en la espalda
pero ella ya está dormida.

Yo, en cambio, no puedo dormirme,
tengo miedo que cuando despierte
se haya ido,
y todo haya sido un sueño





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