Se sienta en mi cama
y yo le agradezco a un Dios al que aún no le he puesto nombre
el conjunto de milagros que supone que exista
Me mira ajena a todo lo que provoca en mi
Sonriendo, intenta adivinar en que estaré pensando
y eso hace que la quiera incluso más
Le abrazo fuerte
sabiendo que habrá un día en el que no estará
y no podré hacerlo
Sigo sin creerme que sea yo
la única a la que deja besar sus labios
Le dibujo un te quiero con caricias en la espalda
pero ella ya está dormida.
Yo, en cambio, no puedo dormirme,
tengo miedo que cuando despierte
se haya ido,
y todo haya sido un sueño
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