martes, 29 de noviembre de 2016

Mi monstruo preferido

Llevo toda la vida esperándote a ti
y no me había dado cuenta.

Y es que nunca creí en las medias naranjas,
 ni en el poder de las manzanillas,
ni en los reyes magos
(pero eso es otro asunto).


Llegaste de forma inesperada
y te plantaste delante,
en ese punto justo en el que me notas sin mirarme.

Como si no hubiese otra opción que ser tu ángel guardián
Como si cuidarte fuese la misión encomendada

Y no te dejas,
porque tu orgullo fue siempre algo superior a nosotras,
algo que se escapaba de nuestras manos.

Y tú sigues buscándote al final de cada copa,
frustrándote cada noche
por no encontrar la respuesta adecuada.

Mientras tanto te agarras a los primeros brazos que pasan.
Autoconvenciendote de que te quieran es lo único que necesitas.
Dejando que el amor romántico remueva tu vida.

Aferrada en la idea de perderte
no ves que yo sigo sabiendo quién eres.

Que reconozco tu voz y tus sonrisas.
Que me se los lunares que recorren tu cuerpo
y tus ultimas mil pesadillas.
Que recuerdo los pasos que separan tu cama de la mía
y hasta el olor que dejaste en mis sábanas
la última noche que te fuiste sin despedirte.

Y que por todo ello te sigo queriendo.

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