La había echado tanto de menos…
Su forma de dormir ocupando toda la cama, dejándome un
pequeñísimo hueco dónde solo cabía de lado, sus ojos hinchados nada más
despertarse con esa sonrisa de niña tonta que se le ponía cuando le daba los
buenos días.
Echaba de menos sus caricias y sus repentinas muestras de
afecto. Decirle que tenía un día más cariñoso de lo normal y que ella se
mosquease y me dijese que siempre era igual.
Recordaba su olor… Que se quedaba impregnado en mi ropa y en
mis sábanas
Me empezó a gustar el café solo cuando venía de sus labios,
me sabía a casa.
Me encantaba cuando se ponía pedo y sonreía, sonreía mucho y
olía a cerveza y me besaba y abrazaba, como si no quisiese que me marchase
nunca.
Me gustaba ella. Cada milímetro imperfecto de su cuerpo.
Cada cosa que hacía y cada reacción que tenía ante el mundo…
Joder, era perfecta.
Pero ahora no sé quién es…
A veces las confundo, a la antigua y a la nueva y por un
momento pienso que todo podría ser igual. Igual que antes, igual de perfecto
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