Después de mojarme la nuca y auto engañarme de que todo así
se había solucionadao, volví a la habitación.
Tenía la sensación de que había pasado horas en el baño “relajándome”,
pero al entrar todo seguía exactamente igual. La gente acalorada por el excesivo
calor que habíamos acumulado en su pequeña habitación, y por lo que ahí se
respiraba, reían alegres y de forma natural.
Me volvía asentar en
mi sitio. Miré hacia dónde estaban ella y Julia, esta última ya había empezado
su táctica de acercamiento: tenía puesta la pierna encima de ella y se apoyaba
en una mano que estaba muy cerca de la suya, la cuál acariciaba de vez en
cuando.
Sonreí. No se muy bien si por la añoranza que me producían
esos actos o por la gracia que me hacía que todas las mujeres, casi sin
excepción , terminasen comportándose así con ella.
-Me encanta tu sonrisa- me dijo Rubén, haciendo que saliese
repentinamente de mi pompa.
-Gracias…- dije sonriendo aún más.
-Es verdad, es que es de las más bonitas que he visto…- dijo
mirándome a los ojos.
- Nadie me había dicho nada nunca sobre mi sonrisa. Pero
para, que voy a terminar sonrojándome- dije mientras bajaba la mirada
-Es que la gente no se fija en las cosas bonitas- dijo
mientras se acercaba y me daba un beso.
Se que no estaba bien lo que estaba haciendo, ya no sólo por
él, si no por mi salud mental, pero no podía evitarlo. Seguí besándole. La
verdad es que Rubén besaba muy bien, siempre lo había hecho. Su forma de
tocarme la cintura mientras lo hacía me ponía los pelos de punta.
¡Bien!- se le oyó gritar de repente.
Nos separamos sonrojados y nos quedamos mirándola.
¡Oh! Que bonito es el amor…- dijo mientras dibujaba un
corazón en el aire con las manos.
Le lancé una mirada de odio. ¿Cuántas llevaba ya? Que captó
enseguida, a la que reaccionó riéndose aún más.
Rubén me dio un beso en la mejilla y se levantó al baño.
Volví a encender el móvil, nunca conseguía despegarme de él
más de una hora seguida, sí, tenía un problema.
Me llegó un mensaje de un número desconocido “Te echo de
menos, se que ha pasado mucho tiempo xo no puedo evitarlo… Siento rayarte”
No tardé demasiado en darme cuenta de quién me había enviado
esto, Lucía. No podía creérmelo, es lo último que quería ahora y lo ultimísimo
que me esperaba.