domingo, 8 de junio de 2014

(me) quieres? cap. 5


Después de mojarme la nuca y auto engañarme de que todo así se había solucionadao, volví a la habitación.

Tenía la sensación de que había pasado horas en el baño “relajándome”, pero al entrar todo seguía exactamente igual. La gente acalorada por el excesivo calor que habíamos acumulado en su pequeña habitación, y por lo que ahí se respiraba, reían alegres y de forma natural.

Me volvía  asentar en mi sitio. Miré hacia dónde estaban ella y Julia, esta última ya había empezado su táctica de acercamiento: tenía puesta la pierna encima de ella y se apoyaba en una mano que estaba muy cerca de la suya, la cuál acariciaba de vez en cuando.

Sonreí. No se muy bien si por la añoranza que me producían esos actos o por la gracia que me hacía que todas las mujeres, casi sin excepción , terminasen comportándose así con ella.

-Me encanta tu sonrisa- me dijo Rubén, haciendo que saliese repentinamente de mi pompa.

-Gracias…- dije sonriendo aún más.

-Es verdad, es que es de las más bonitas que he visto…- dijo mirándome a los ojos.

- Nadie me había dicho nada nunca sobre mi sonrisa. Pero para, que voy a terminar sonrojándome- dije mientras bajaba la mirada

-Es que la gente no se fija en las cosas bonitas- dijo mientras se acercaba y me daba un beso.

Se que no estaba bien lo que estaba haciendo, ya no sólo por él, si no por mi salud mental, pero no podía evitarlo. Seguí besándole. La verdad es que Rubén besaba muy bien, siempre lo había hecho. Su forma de tocarme la cintura mientras lo hacía me ponía los pelos de punta.

¡Bien!- se le oyó gritar de repente.

Nos separamos sonrojados y nos quedamos mirándola.

¡Oh! Que bonito es el amor…- dijo mientras dibujaba un corazón en el aire con las manos.

Le lancé una mirada de odio. ¿Cuántas llevaba ya? Que captó enseguida, a la que reaccionó riéndose aún más.

Rubén me dio un beso en la mejilla y se levantó al baño.


Volví a encender el móvil, nunca conseguía despegarme de él más de una hora seguida, sí, tenía un problema.

Me llegó un mensaje de un número desconocido “Te echo de menos, se que ha pasado mucho tiempo xo no puedo evitarlo… Siento rayarte”

No tardé demasiado en darme cuenta de quién me había enviado esto, Lucía. No podía creérmelo, es lo último que quería ahora y lo ultimísimo que me esperaba.

lunes, 12 de mayo de 2014

guión

Llueve. Llueve fuera y dentro. Mientras ellas res guardadas en una parada de autobús del centro de Madrid tienen la conversación más seria que han tenido hasta ahora. Después de un par de meses de besos a escondidas, de algún que otro abrazo robado y de un "me encantas" susurrado al oído mientras se acurrucaban desnudas, ha llegado el momento inevitable de tener "la conversación". Una de ellas nerviosa no sabe como empezarla, de que manera ordenar sus ideas en la cabeza, soltar todo lo que ahí se le acumula. La otra, en cambio, huye a toda costa de todo eso, está agusto así, sin definiciones exactas; sin tener que esperar nada de nadie, ni mucho menos ser esperada.

La conversación empieza de la manera más inocente posible, pero terminará de forma nada inocente. Ambas creen que no se han explicado bien, que no han conseguido transmitir lo que llevaban tiempo pensando, pero a la vez creen haber entendido a la otra, y cada una se resigna con la información recibida.

Después de un largo silencio se despiden con un tímido beso y sin conseguir que sus ojos se crucen ni un sólo segundo.

Cada una se va caminando a casa, bajo la lluvia, pensando como de la forma más tonta, acaba de terminar algo que para ambas era increíble.

domingo, 5 de enero de 2014

martes, 31 de diciembre de 2013

matar la memoria

Matar la memoria para no establecer comparaciones odiosas entre pasado y presente, que sólo producen melancolía y de cara al futuro desesperación. Sobre el pasado se acepta, con amargura pero sin remedio, un pacto de silencio

martes, 15 de octubre de 2013

.

Cuando se fue me deshice de todo. Sus objetos, sus fotos, sus recuerdos... Ya que todas esas cosas no sólo le pertenecían, sino que eran ella.